AÑO JUBILAR 2025
- Del Puerto Noticias
- 31 dic 2024
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Indulgencia plenaria para el cierre del año
(31 de diciembre)
Recitar el Te Deum) (1ro de enero, rezar el Himno "Veni Creator")

CONDICIONES Y CONSIDERACIONES:
Durante la víspera del 31 de diciembre y el primer día del nuevo año, la Iglesia Católica ofrece la oportunidad de obtener indulgencia plenaria como muestra de la misericordia de Dios y el deseo de santificación de todos sus miembros.
Una indulgencia plenaria es la remisión de la pena temporal por los pecados que nos han sido perdonados en culpa.
Indulgencia para el 31 de diciembre
En la víspera de la Solemnidad de María, Madre de Dios, la Iglesia otorga indulgencia plenaria a aquellos fieles cristianos que recen públicamente el Te Deum, agradeciendo a Dios por el año que culmina. Esta bendición se extiende especialmente el 31 de diciembre.
Indulgencia para el 1 de enero
Asimismo, el 1 de enero, en la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, se concede indulgencia plenaria a quienes recen públicamente el himno Veni Creator, implorando bendiciones para el nuevo año que inicia.
CONDICIONES: Aplica para todos los casos y así obtener la indulgencia plenaria.
1.En primer lugar, es necesario experimentar un rechazo profundo hacia cualquier afecto relacionado con el pecado, incluso el venial.
2.En segundo lugar, se debe asistir a la Confesión sacramental, recibir la Comunión y rezar por las intenciones del Papa. Estas condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de llevar a cabo la obra que otorga la indulgencia, pero se sugiere que la Comunión y la oración se realicen el mismo día en que se lleva a cabo la obra.
Es importante destacar que mediante una única Confesión se pueden obtener varias indulgencias, aunque se recomienda la frecuencia en el sacramento de la Reconciliación para profundizar en la conversión y en la pureza de corazón.
En cuanto a la Comunión eucarística y la oración por las intenciones del Santo Padre, se debe tener en cuenta que con una sola Comunión y una sola oración, realizadas el mismo día, se obtiene una indulgencia plenaria.
3.Finalmente, la condición de orar por las intenciones del Sumo Pontífice se cumple al rezar un Padre Nuestro y un Ave María. No obstante, se otorga a cada cristiano la facultad de emplear cualquier otra fórmula de acuerdo con su piedad y devoción.
TE DEUM
A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos,
los cielos y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza
el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana
sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino del cielo.
Tú te sientas a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Creemos que un día
has de venir como juez.
Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre. Amén.